lunes, 6 de septiembre de 2010

Anne Green Gables

Cuando planificábamos la última parte del viaje, ojeando la guía, me sorpredió lo cerca que estaba de nuestro emplazamiento el lugar donde L.M. Montgomery se inspiró para escribir la historia de la huérfana de trenzas pelirrojas. Historia que me había cautivado desde mis tiempos mozos, que junto a mi hermana obligamos a ver a Luis bastantes años más tarde (él no lo sabe, pero pasó la prueba).

En fin, no disponíamos de mucho tiempo por la zona, y habia parajes que también llamaban nuestra atención y no sólo la de una parte de la pareja... Aún así, mi deseo no expresado nada más que con miradas, fue concedido.

Pensar que el sitio en el que estaba inspirado realmente existía me atraía muchísimo, aunque también pensar en que habría sido profanado al convertirlo en un parque de atracciones, me repelía bastante.



Aún así, fue estupendo, y eso que el lugar era lugar de culto de japos con trenzas y sombreos de paja, parejas de recién casados con chicas sorrientes y chicos con cara de dignos sufridores que conectaban con sus congéneres en miradas que venían a decir algo así como (ella me devolverá el favor de algún modo, lo que hay que hacer para llevársela al huerto...). Pero todos salían con una sonrisa, a pesar de que nunca reconocerán que, aunque la autora era una ñoña y la niña algo repelente, el lugar se merecía una novela y mucho más...
En fin, con el consabido desembolso en la librería del lugar, dimos por finiquitada la visita y le devolví el favor a Luis... Con un bañito en la playa



Afirmo y me reitero:

YO TAMBIÉN SERÍA ÑOÑA DE HABER CRECIDO EN UN SITIO ASÍ!!!

La vuelta

La vuelta está llena de reencuentros, a veces compromiso, otros deseados y alguno inesperado...
La vuelta está llena de recuerdos, en este caso todos buenos...
La vuelta está llena de tareas, unas agradables y otras más bien dolorosas...
La vuelta también trae bellos amaneceres, nuevos camineros y un monstruo...

En fin, un poco de paciencia porque nos está costando reestructurarnos...


Nada que envidiar a Niágara...


Quienes lo conocíais de antes no dejareis de sorprenderos, estas son las consecuencias de dejar las plantas sin libro de instrucciones...